sábado, 8 de agosto de 2015

Jean-Michel Basquiat en el Museo Guggenheim Bilbao

El lenguaje de las calles

Autorretrato (Self-Portrait), 1984. 
Acrílico y barra de óleo sobre papel, montado sobre lienzo, 100 x 70 cm. Yoav Harlap Collection.

Una imagen, la de un autorretrato de 1984 presente en la muestra y utilizada en la cubierta del catálogo, es la mejor síntesis de la vida y obra de Jean-Michel Basquiat (1960-1988). En ella vemos claramente cómo desde la boca, en la que los dientes parecen un teclado de máquina de escribir de entonces o de un ordenador de ahora, sube un conducto vital hasta el ojo. Dicho de otro modo: escribir es ver, ver es escribir
Por su muerte en plena juventud Basquiat es la mejor reencarnación de la figura del artista-héroe romántico en la era de la vida en las calles de la gran ciudad, en esas calles donde todo fluye deprisa, deprisa, y sólo el ojo y la mente inquietas son capaces de fijar una idea de lo que pasa. De lo que está pasando y se escapa.


Sin título (ángel caído) [Untitled (Fallen Angel)], 1981. 
Acrílico y barro de óleo sobre lienzo, 167,6 x 198,1 cm. Colección particular.

En esta excelente exposición, muy bien concebida y planteada podemos recorrer, a través de un centenar de obras, la profunda intensidad de este personaje rebelde que supo expresar a través de un lenguaje artístico propio que las respuestas que todos buscaban, buscábamos, se alcanzaban no sólo soplando en el aire, sino deambulando por las calles.
Así, desde los grafiti iniciales: una manifestación expresiva ancestral, la inscripción gráfica de la palabra en los muros, que deriva en un medio de interjección y reconocimiento en las grandes urbes de nuestro tiempo, Nueva York en primera línea, Basquiat supo transitar hasta el dibujo y la pintura, concebidos también como plasmación en la imagen de las preguntas y respuestas que recorrían la atmósfera de las calles.

Versus Medici, 1982. 
Acrílico y barro de óleo sobre papel, montado sobre lienzo, tríptico, 213 x 136 cm. Colección particular.

Las formas y procedimientos expresivos de Basquiat suponen la superación definitiva de la secular escisión entre “alta” y “baja” cultura: la cultura de nuestro tiempo sólo está viva si es capaz de ir entre arriba y abajo, de circular por las calles. Desde un punto de vista técnico, Basquiat se apropia de los procedimientos plásticos tradicionales en un giro expresivo propio que combina el lenguaje (la escritura) con el dibujo y lo pictórico.
La vía principal que conduce a esa síntesis es el collage, que en su obra, más allá de cortar y pegar, implica un procedimiento de superposición: lo que vemos está configurado por toda una serie de registros superpuestos, que es precisamente lo que hace que la imagen en la era de la vida urbana contemporánea no sea nunca simple, ni de una única tonalidad.
Superposición que nos lleva también a la música, al jazz y al pop, y que se inscribe en el propio título de la muestra, que alude a una composición y un álbum del mismo título de Charlie Parker: Now’s the Time, Ahora es el tiempo. Y también a la lucha de la población de color en Estados Unidos, ya que repite literalmente una frase de un discurso memorable de Martin Luther King, en el que reclamaba la plena igualdad de los derechos civiles y que puede oírse en las salas de la muestra: Now is the Moment, Ahora es el momento.

Sin título [Untitled], 1981. 
Acrílico y barro de óleo sobre lienzo, 205,7 x 175,9 cm. The Eli and Edythe L. Broad Collection.

La gran intensidad de los grafiti, dibujos y pinturas de Basquiat tiene su eje central precisamente en este plano. Los “héroes” y “reyes” de las calles remiten a los procedimientos de evocación  característicos de la expresión plástica de las culturas tradicionales, antes de que se produjera el proceso de autonomía de la forma que da lugar a lo que propiamente llamamos “arte”. De gran interés, en ese sentido, es la frecuencia en su obra del motivo del cráneo, alusión transparente a la presencia de la muerte en la vida. Somos frágiles, fugaces. Únicamente la imagen y la memoria nos dan continuidad y permanencia.

 Tesis [Theses], 1983. 
Acrílico y barro de óleo sobre lienzo, 213,5 x 213,5 cm. Colección particular.

Pero de ahí se circula hasta la atalaya más elevada de la tradición artística, de Leonardo da Vinci a Marcel Duchamp, y así vemos a Mona Lisa, no desnuda, cayendo por las escaleras. Escribiéndolo, dibujándolo. Y diciéndolo con claridad: sí, soy negro, y si todo es híbrido, mezcla, superposición, yo, como negro, soy una de las derivas posibles, un avatar positivo de la humanidad, desde los orígenes del homo sapiens sapiens, donde seguramente todos éramos negros, hasta la vida en las calles de las ciudades.
Esta exposición es todo un soplo de aire fresco, una de las vías más directas para llegar a una de las más grandes figuras del arte de nuestro tiempo. Jean-Michel Basquiat: a través de la mezcla y la superposición, el despliegue de una escritura abierta de las formas. La vida que habla a través del arte.  


* Jean-Michel Basquiat: Ahora es el momento; comisarios: Dieter Buchhart y Álvaro Rodríguez Fominaya. Museo Guggenheim Bilbao, del 3 de julio al 1 de noviembre 2015.

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